martes, 24 de marzo de 2020

Carta a la Consejera de Educación del Gobierno de Canarias



Llevamos poco más de una semana en periodo de alarma, de confinamiento. Las situaciones de las familias canarias son muy diversas, pero muchas se han ido agravando. Le recuerdo que según el último Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en el Archipiélago elaborado por la Fundación Foessa y publicado por Cáritas (2019) un 29% de la población en 2018 estaba en situación de exclusión social, lo que implica casi tres de cada diez personas, y un 30,8% se encontraba en un estado de integración precaria, el 20,1% de la población canaria no pudo afrontar los costes de la vivienda y el 23% tuvo que reducir los gastos de agua, luz e Internet. Miles de familias numerosas viven hacinadas en pisos pequeños, donde conviven personas adultas, niñ@s, adolescentes, mayores, dependientes…, obligadas a compartir ese espacio las 24 horas del día. Muchas han perdido su empleo, o su negocio, otras se ven obligadas a continuar trabajando, volviendo a casa agotadas y con el miedo de transmitir el virus a su familia, o realizan teletrabajo, tienen hij@s en el exterior, familiares enfermos, o mayores en Residencias… En el mejor de los casos, todas las familias (incluidas las del profesorado) nos hemos tenido que adaptar, de forma rápida y sin previo aviso, a un verdadero cambio en nuestras rutinas, que nos ha generado importantes dosis de inquietud ante una situación excepcional sin precedentes, la situación colectiva de mayor estrés y preocupación que hemos experimentado en muchos años.

¿Se puede usted imaginar el estado de nerviosismo y angustia que viven miles de familias canarias, que van a tener que mantenerse por lo menos 30 días encerradas en una casa en estas circunstancias mientras desde las autoridades de la Consejería de Educación les dicen que mantengan las rutinas, el horario escolar y la situación de normalidad?
En estos momentos no podemos estar al cien por cien en el trabajo, en las tareas del hogar, en el cuidado de nuestros hijos e hijas, en la atención a sus tareas escolares... El ritmo de vida es otro, no podemos pretender hacer lo mismo que antes de la alarma por el coronavirus, pues la situación de estrés laboral, sanitario y social nos lo impide. Impera la anormalidad.

Estos días hemos apreciado lo que es verdaderamente imprescindible, lo que no se puede dejar de hacer y quién lo hace. Nos referimos a los cuidados a menores, mayores, personas con diversidad funcional…, el cuidado de las personas. El teletrabajo, la enseñanza digital, no puede generalizarse, ni puede aplicarse asumiendo que siempre será compatible con el cuidado de las personas. ¿Es la Consejería de Educación consciente de que se trata de trabajar y/o guiar en el estudio en una casa, teniendo que compatibilizar tiempo, esfuerzo y energía, mientras las criaturas u otras personas dependientes juegan, piden comida, demandan atención y cuidados? En esta ocasión está quedando evidente cómo se asume que el sistema productivo puede y debe continuar sobre una base de trabajos de cuidados que está invisibilizada. Parece que existe alguien “invisible” que se encarga de ellos, pero lo cierto es que son las mismas personas a las que se les está pidiendo “normalidad” en las tareas educativas, ya sea como profesorado o como padres/madres, recordándoseles que “no se está de vacaciones”, las que realizan ambas tareas. ¿Será posible sostener este nivel de actividad tres duras semanas más, sin afectar a su fortaleza física y psíquica, aquella que el presidente canario insiste en que hay que mantener? 




Mary C. Bolaños Espinosa. Colectivo Harimaguada


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miércoles, 18 de marzo de 2020

EL CORONAVIRUS Y LA AUSENCIA DE EMPATIA



El envío de un correo, emitido desde la biblioteca universitaria  con firma de las subdirecciones y de las Jefaturas de Sección, a todo su personal , en el que se adjuntan la lista de tareas que se han establecido para realizar mediante teletrabajo, así como el listado de las personas que lo tendrán que desarrollar y cuál corresponden a cada uno de ellos, en nuestro caso, en Alternativa SOC, debemos confesar que no nos sorprende, acostumbrados como lamentablemente estamos, a los abusos de poder y atribución irregular de competencias que desde la Dirección de la BULL, han venido practicando reiteradamente. 


No nos cansaremos de repetir que, al no ser la biblioteca una organización independiente de la Universidad de La Laguna, no son ellos, los subdirectores, ni los jefes de sección de la BULL quienes tienen la competencia de determinar las tareas que debe realizar el personal laboral. Pero además de esta irregularidad, las funciones que se adjudican en ese listado no se ajustan, en absoluto, a las que tiene encomendada el pas laboral; al menos en lo que respecta a las funciones que se corresponden con la  categoría de oficiales de biblioteca, y con la requerida  capacitación profesional que necesitaron acreditar para su desempeño.


Desde Alternativa SOC, consideramos que las funciones que se adjudican en ese listado al personal  Oficia de bibliotecas, son absolutamente irregulares. En primer lugar porque las funciones  del personal con esta categoría se limitan y están directa,  y casi exclusivamente, relacionadas, con la necesaria presencia y la interrelación profesional con los usuarios y, en segundo lugar, porque la inmensa mayoría de sus  funciones tienen que ver, casi  de manera exclusiva, con el espacio físico real en donde las desempeñan,  es decir  en las distintas bibliotecas de las que dispone la ULL. Además de esta irregularidad, los responsables de la BULL ponen de manifiesto, en esa relación, una más que evidente arbitrariedad en su distribución y adjudicación, y donde se supone que se deben utilizar criterios objetivos que a nosotros nos resulta imposible adivinar en su contenido.

Todas estas circunstancias vienen a sumarse a la situación que venimos denunciando desde hace unas semanas al respecto de cómo ha enfrentado la Universidad de La Laguna, la situación generada por la expansión del coronavirus y a la pregunta que nos hacíamos al respecto de si de verdad la Universidad de La Laguna entendía  la gravedad de la situación a la que nos enfrentábamos, y seguimos enfrentando, ahora con medidas más duras, adoptadas por instancias superiores.


A raíz de la declaración del estado de alarma, creemos que la situación no ha sido enfrentada por las autoridades universitarias de mejor manera, dejando de lado a los representantes de los trabajadores para acometer un cierre y una adjudicación de tareas presenciales y de teletrabajo, que no parecen estar en sintonía con la situación, en algunos casos absolutamente angustiosas, en la que han quedado inmersos nuestros compañeros, nuestras familias, nuestros conciudadanos.


La escasa sensibilidad y empatía que desde distintos ámbitos y servicios de esta universidad se ha puesto de manifiesto a lo largo de este tiempo, nos coloca en situación que, a nuestro juicio, no se corresponde con el carácter que se le supone a una institución como la Universitaria. En estos días ha ido creciendo la sensación de peligro, a cada momento más evidente, de la extensión sin control de una crisis sanitaria que, lo queramos reconocer o no, nos afecta a todos nosotros  y a nuestros núcleos familiares. Sabiendo además que  no a todos nos afecta  de la misma forma, ni todos podemos acometerlas de la misma manera, ni con los mismos recursos.


Por eso volvemos a insistir a los responsables de la Universidad de La Laguna que ajuste y determine el trabajo presencial y el teletrabajo, exclusivamente a aquellas áreas, funciones y servicios absolutamente imprescindibles, abriéndole  así  la posibilidad de facilitar, en la medida de lo posible, las duras condiciones a las que se están viendo sometidos la población en general y los miembros de esta comunidad universitaria.


martes, 17 de marzo de 2020

¿Puedo dejar de ir a trabajar por el COVID19?






...Tanto la directiva europea que promueve la mejora de la seguridad y de la salud de los trabajadores como la ley nacional de prevención de riesgos laborales posibilitan el derecho del trabajador a interrumpir su actividad y abandonar el lugar de trabajo, en caso necesario, cuando considere que dicha actividad entraña un riesgo grave e inminente para su vida o su salud.
Hacer uso de este derecho es una autotutela. Eso significa que ninguna autoridad está dándote un permiso para hacerlo, sino que lo ejerces bajo tu propio criterio. Solo posteriormente un juez te dará la razón o no. Mientras, puedes ser sancionado o despedido por ausentarte del puesto de trabajo....

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https://ctxt.es/es/20200302/Politica/31383/Pastora-Filigrana-covid-19-derecho-laboral-trabajadores-salud.htm?fbclid=IwAR3uxZeW2p1KDNe3UBrUdbr8MjpAOFqmXjD7m6knMp5GNVh5ureT9l9HsNg

miércoles, 11 de marzo de 2020

Más vale prevenir, que curar.




Más vale prevenir, que curar.

Está muy bien que la Universidad de La Laguna haya creado una página para dar  información de interés a toda la universidad en relación con el coronavirus.
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Está muy bien difundir las medidas preventivas para contribuir a la contención del mismo, pero estaría bastante mejor que se preocupara de dotar con los medios necesarios todos los puestos de trabajo, para que los trabajadores puedan acceder a el cumplimiento de esas medidas preventivas, especialmente, en aquellos puestos de trabajo que, como las bibliotecas, tienen un frecuente contacto e intercambio de materiales con los usuarios y no en los que no pueden estar continuamente acudiendo a un servicio, para lavarse las manos; eso en el caso de tener servicios cercanos y que en ellos haya jabón y secadores de manos.

La Administración debe, no solo proporcionar información sobre medidas higiénicas a tomar, como lavarse las manos con frecuencia, no compartir objetos, la adecuada ventilación de los centros de trabajo, y la limpieza de superficies y objetos, etc. sino, además poner a disposición de las personas trabajadoras el material higiénico preciso y las medidas de limpieza necesarias.