No soy un
usuario muy activo de las redes sociales, al menos no a título personal, ni
pierdo demasiado tiempo en curiosear en la vida de nadie; por eso, el otro día,
cuando un compañero de trabajo me preguntó si el comentario que el Vicerrector
de Investigación había realizado en Facebook iba dirigido a mí y, más
concretamente, a mi intervención en el claustro, no sabía de qué me hablaba y
así se lo manifesté. Ahí quedó la cosa.
Días
después, y por otro asunto relacionado con la biblioteca, recordé lo que había
dicho el compañero y miré en el Facebook del Sr. Pereda. Efectivamente, creo
que mi compañero tenía razón en su sospecha y, sí, da toda la impresión de que
la respuesta iba dirigida a mi persona y a mi intervención.
Esta es la
respuesta que, a través de su Facebook, realizaba el señor Vicerrector de
Investigación en referencia a la pregunta realizada por mí en el Claustro
universitario:
En el mes de
abril, en una intervención en el Claustro de la Universidad de La Laguna,
preguntaba por qué, después de haber sido eliminado el Vicerrectorado de
Servicios Generales, la Biblioteca Universitaria había pasado a depender del
Vicerrectorado de Investigación y no al Vicerrectorado de Alumnado o el de
Docencia. Evidentemente mi pregunta, planteada solo de manera retórica, llevaba
implícita un cuestionamiento de hacia quiénes, esencialmente, deben ir
dirigidos los servicios que presta una Universidad Pública. Lógicamente, como
suele ser habitual, máxime cuando la pregunta no había sido realizada en el
turno que para ello se reserva en los órganos colegiados, no se dio respuesta a
mi pregunta; sinceramente, tampoco la esperaba.
Cuando, como
miembro del Claustro o del Consejo de Gobierno de la Universidad de La Laguna,
intervengo en estos órganos; bien sea en calidad de portavoz del grupo claustral
al que pertenezco, o como un miembro más de la comunidad universitaria y
representante institucional del personal de administración y servicios; realizo
mi intervención o dirijo mis preguntas a los distintos responsables
institucionales a los que interpelo. Esa, y no otra, es la condición bajo la
cual desarrollo mi actividad institucional. Por eso, no dejan de sorprenderme,
aquellos que dan respuestas a las cuestiones planteadas en lugares donde las
preguntas no se han planteado, valiéndose de las redes sociales, para obtener
mayor gloria y crédito de su persona como ocupante temporal de un cargo de
responsabilidad.
No tengo
ningún reparo en reconocer mi ignorancia en infinidad de aspectos y a todos los
niveles; tampoco creo pecar de vanidoso si reconozco ser una persona activa.
Creo ser socialmente activo, institucionalmente activo, sindicalmente activo;
en definitiva, políticamente activo y mi ignorancia es proporcionalmente activa
desde el mismo momento en que me acompaña.
En cuanto a
su respuesta, Sr. Vicerrector, sin entrar en muchas más consideraciones y,
créame, a pesar de mi ignorancia podría hacerlas; me limitaré a comentar que,
en lo que se refiere a los espacios en donde las expone, le vuelvo a conminar a
que las realice en aquellos lugares donde las preguntas han sido realizadas; y
en lo referente a su contenido, y tomando en cuenta su doble condición de
miembro de la comunidad educativa y ocupante de un cargo de representación
institucional; sinceramente, deja mucho que desear.
Hacer
alusiones a mi ignorancia -quizás a causa de ella es por lo que lo considero
así- para nada contribuye en aumentar el crédito de su “respuesta”
Jesús Rodríguez Junco, miembro del Claustro Universitario.